Historia de los Bocaditos de Maíz

Por algún motivo, una vez que comenzamos a probar uno, ya no podemos dejar de comerlos, y el sabor se apodera de nuestro paladar para no volver a dejarlos hasta que nos damos cuenta que producen más amores que odios como jamás hubiésemos imaginado.

La historia de estos bocaditos de maíz con queso, fue uno de los aperitivos menos habituales y tuvo su origen en Wisconsin, Estados Unidos, en un centro agrícola que ha producido muchísimas innovaciones alimenticias a través de los años.

Algunas de estas innovaciones fueron con intenciones y algunas otras no, y la aparición de este producto alimenticio, justamente fue accidental, lo que hizo que resultara productivo para Flakall Corporation, una compañía fabricante de comida para animales establecida en Beloit, cuyos propietarios posteriormente, cambiaron para producir aperitivos. Y todo esto gracias a la forma en que se limpiaban estas maquinarias que producían los alimentos.

La modalidad de la compañía para producir, consistía en pasar la materia prima mediante un molino que desprendía maíz para poder aprovecharse una gran cantidad posible de los granos, así como para asegurarse que las vacas no ingirieran ningún vestigio afilado de los granos.

“Esta descomposición de la materia tiene sus ventajas porque evita que se pierda un gran porcentaje del producto principal que de otra manera es expulsado como polvo y da como resultado un producto que se mantiene mucho mejor almacenado a través de los huecos que se dejan entre los copos, de forma que pueda haber un filtro de aire adecuado, por no decir que es la razón más importante de que la alimentación en copos, es mucho más sabrosa y fácil de digerir por el animal “

El molino hizo su labor pero no fue perfecto, y cada día se necesitaba realizar una limpieza profunda para cerciorarse de que las bocas de la máquina no se taparan. Una estrategia que utilizaron los trabajadores de Flakall Corporation, fue colocar el maíz humedecido en el molino. Sin embargo, durante este procedimiento, ocurrió algo no habitual: el maíz humedecido avanzaba directamente por el calor de la máquina, y cuando salía de la amoladora, no se desprendía de la manera en que se esperaba que lo hiciera, en su lugar se hinchaba como un pochoclo, por supuesto, sin los granos molestos.

Edward Wilson, un empleado supervisor de Flakall, vio salir a estas en grandes cantidades de la máquina y decidió llevárselas a su casa, condimentarlas y hacer de ellas una merienda, un aperitivo al que llamó Korn Kurls.

Este situación llevó a realizar una segunda patente de Flakall Corporation, una presentación de 1939 titulada “Procedimiento para preparar productos alimenticios”. Un párrafo clave de la patente decía:

“El dispositivo está diseñado preferentemente para que sea calentado automáticamente por fricción entre las partículas del material y las superficies de contacto con el metal y también para aumentar de forma progresiva la presión durante un período de calentamiento.

De esta manera, la materia prima sin cocinar, que pueda contener humedad predeterminada, se convierte en un líquido algo denso que tiene una temperatura alta lo suficiente para cocinar la masa y calentar las partículas acuosas como para que puedan evaporarse a presión atmosférica.”

Claramente, Flakall tenía entres sus manos algo grande. Finalmente la compañía cambió su nombre a Adams Corporation, lo que resolvió desviar la atención de la realidad de que estaba vendiendo un producto alimenticio a las personas que estaba destinado originalmente a los animales.

Sin embargo, Flakall no fue la única compañía que trabajaba en algo similar. En Louisiana, una compañía llamada Elmer Candy Corporation, había desarrollado un producto llamado Chee Wees. Y más tarde, la compañía Old London Foods de Nueva York, salió con su propia variante, Cheez Doodle, a fines de los años 50. Pero la marca más famosa que aún vendía bocaditos de maíz, no fue la pionera en hacerlo, sino que ha tenido y actualmente tiene la mejor estrategia de logística y marketing.

Por supuesto, hablamos de Cheetos, que comenzó su labor en 1948. Mientras que esta compañía llegó más tarde que sus competidores, una variante de la compañía copó el mercado rápidamente en parte porque Cheetos ganó la puja respecto a la distribución a lo largo de todos los Estados Unidos.

El éxito de Cheetos fue tan interesante que representó un papel importante en la fusión con Frito-Lay en 1961, así como una fusión posterior de la empresa con PepsiCo unos 4 años después.

Sin lugar a dudas, una compañía que no visualizó el éxito que tendría Cheetos fue Flakall Corporation, por lo menos no directamente. Su organización sucesora es una compañía llamada Maddox Metal Works, que fabrica maquinarias diseñadas para producir alimentos en relación al maíz.

Sin embargo en Beloit, Wisconsin, allí donde empezó toda esta historia, hay una fábrica de Frito-Lay, una de ellas por la que la empresa ha invertido millones donde hoy se fabrican los bocaditos de maíz extruidos de las máquinas, y de los que hoy también se producen palitos de maíz, bolitas de maíz y rollos de maíz de nuestra compañía Good Show para que disfrutes en tu hogar.